sábado, 21 de mayo de 2005

Bajo las olas.


En el mar de los pensamiento, donde los murmullos se agotan, donde sólo resuenan las olas que rompen contra los acantilados de mis recuerdos, allí vuelvo, con el agua hasta la cintura y una soga cerca del cuello.
Esperando encontrar héroes nuevos, plantadores de caras al despótico tirano que se alcen en armas, que tengan sed de victoria y hambre de guerras más santas.
Busco alrededor, pero no hay más ojos que los míos.
El abandono es como el vacio, lo envuelve todo. La soledad se agarra con más fuerza por la noche. Se aherroja con sus cadenas por todo mi cuerpo huesudo, desnudo de cambalaches.
¿Dónde están esos hidalgos valientes que antes ganaban los cielos, los laureles, dónde?.
Vomita mi memoria los restos y los intestinos, las sobras, los excrementos, las prostituídas horas. Es el momento de zambullirse en la nada, saltar desde el todo que nunca se llena y que por todas partes sangra. Y encontrar la cabeza, agachar las orejas y saldar esa deuda preñada de olvidos, de yerros y embustes cercenadores de alas libres.
Desde la orilla las olas me llaman a voces de vida, a gritos de vivas almas consoladoras.
¿Por qué no te sumerges en estas aguas?. Pasa por encima de tus derrotas. Hay esperanza. Aún no estas muerto.
A mi nariz llega un aroma cautivo, lejano y violento. Me adentro unos pasos siguiendo el olor que me tienta; como al ratón el queso, como al gato el ratón, como al perro el gato, como al palo las costillas del perro.
Al llenarse mi ombligo de agua quedo quieto, un escalofrío recorre furtivo mis temores, aviva los temblores que me abrazaban con sus manos lánguidas, húmedas y saladas, ávidas de dolores.
Vislumbro al fondo, tras el lodo turbulento, un espacio, un hueco donde acurrucar el sueño que me mantiene despierto.
Estas cerca.
Esa voz resuena. En mi cabeza un eco se expande.
Dos pasos, sólo estás a dos pasos.
Me miento.
El sueño será tuyo y eterno, déjate caer en sus brazos.
Recelo, atraso mis pasos hasta la arena firme, caliente, calmante, serena y quieta.
Quizá otro día lo intente.
Vuelvo a mentirme, cobardemente.
Cuando ya no sueñe.



Imagen gentileza de Doc Jr.


3 comentarios:

unsologato dijo...

Seguir soñando... la única salida...
Aplausos por colaboraciones en el barrio por el dibujo de Doc.
Abrazo felino y oceánico!!!

alma dijo...

En el mar de los pensamientos...ahí donde habita nuestro yo mas profundo...ahí donde nos sumergimos para intentar cambiar el mundo...un mar que a veces nos hace luchar contra corriente...ahí donde intentamos dar vida a nuestros sueños...ahí donde todos nos cruzamos sin vernos...un mar pintado a nuestro antojo,el mar de los pensamientos.
besos.
muasssssssssssssss

frank dijo...

Increíble ! una imagen producto de una mente , desenredando , soltando los hilos de la mente de otra persona a kilómetros de distancia. Efectiva telepatía. Una cadena de musas que viene quizás de dónde, quizás de cuándo...
Lo que Ecce Homo escribió respecto de esta imagen existía ya en alguna parte , resorte tensionado que espera saltar - y vino el trigger , el gatillo que lo liberó.
Me gustó el mundo que Ecce creó alrededor , dándole vida y tiempo a una creación bidimensional.
Gracias Ecce, está muy bueno

(y estoy preparándo un posteo acerca de otro posteo tuyo , ya vendrá)

Nos vemos !

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