viernes, 23 de septiembre de 2005

¡Ay!



Todo el mundo se queja, en todas partes se quejan, a todas horas se quejan. Se quejan de lo propio y de lo ajeno. De lo mundano y lo divino también se quejan. Todos se quejan de todo y de todos.
Pues yo no quiero ser menos. Quiero aportar a la humanidad mi granito de arena en lo tocante al inalienable derecho de quejarse.

Hay muchos tipos de quejidos. Este es silencioso y solitario. Atípico. Proveniente de la esencia de los quejidos, del origen de las quejas. Un quejido universal que traspasa fronteras e ideologías, que derriba muros, que abre puertas de par en par al futuro, que no intenta camuflarse ni huye de lo que le es propio.

Los quejidos falsos son aquellos que no dejan huellas de haber existido.
El verdadero quejido traspasa los sentidos, se eleva por encima de ellos y toca el cielo. Hace temblar los pilares sobre los que se asientan los pensamientos. Te pone los pelos de punta y la carne de gallina. He oído a muy pocas personas quejarse de tal manera.

Para que este quejido haya podido salir a la luz, ha sido necesario bucear profundamente y durante mucho tiempo hasta él y descubrirlo, que no buscarlo, después rumiarlo y posteriormente digerirlo para poder ser parido finalmente.
El arduo trayecto, plagado de dificultades y engaños, dio su recompensa al que lo recorrió.

Esto no es una rabieta desmedida, ni una rebeldía casual o pasajera, ni una mala pesadilla tras una abundante ingesta. Es el resultado de una buena digestión.

Esto es, en resumen, un quejido, un lamento que fluye de dentro hacia afuera, de lo más profundo e interior de uno mismo hacia el resto de lo que no soy yo.
Este es un quejido serio donde los haya, puro y meditado, sin atisbos de pedantería ni iracunda cobardía.
Es el quejido del alma desnuda, del sueño pleno, de la memoria cautiva, del espíritu libre de un librepensador anónimo, de un rebelde pacífico.
Es un quejido ligero, alado, que se sostiene por si mismo. Es resistente y duradero.
Es pariente cercano del quejido eterno, ese que sigue resonando desde que todo empezó, allá, en los albores de la vida, cuando todo comenzó a dejar de ser un sueño...

4 comentarios:

El Enigma dijo...

Ahhhh Munch Munch Munch... sencillamente una de las obras mas reproducidas en el Mundo, pero sigue siendo caoticamente esquizofrenica y deliciosa.

De los quejidos, bueno, si la protesta ami me hizo Maestro, la queja podria darle el Doctorado a alguien ;)

En fin, que la queja es, cuando somos cachorros, una forma de llamar la atencion, pero que conforme vamos viendo que avaza nuestra conciencia, crece y dejamos de usar la de la madre, se convierte en una herramienta al chantaje; de edad adulta, bueno, es una forma de soltar un poco de gas aprisionado por la cotidianidad insulza de las existencias perenes... aunque tambien hay negativos que lo hacen por diversion.

Saludos y buen fin de semana.

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra

frank dijo...

interesante
más que quejarse
hay que hacer

hacer!

... después quejarse...


(un abrazo con quejido)

fabiola dijo...

los quejidos son buenos: te ahorras un discurso eterno y significa más de lo que podemos expresar con vulgares palabras. es como la exhalación del alma (yo no tengo, la dejé trada por ahí, en parte de pago...).

No creo que sea chantaje. Sólo es un poquito de atención para la persona de uno, mismamente... ;P

La caminante dijo...

Eres un poeta

Related Posts with Thumbnails