domingo, 16 de octubre de 2005

El trabajo entusiasta.



Medio de primer orden en la escuela de la voluntad y del desarrollo del carácter es el trabajo, el deber diario cumplido con alegría. Con celo.

[...]. El trabajo fortalece en gran manera la voluntad porque exige dominio de sí mismo, abnegación, perseverancia. Quien posee una voluntad bastante fuerte para trabajar con perseverancia, con concienzuda puntualidad, no encontrará gran dificultad en mostrarse fuerte al tener que refrenar las pasiones, cosa bastante difícil para un hombre holgazán que realiza su trabajo con negligencia y descuido.

El trabajo conserva la frescura y la salud del cuerpo; la inactividad, en cambio, consume y corroe las fuerzas. El trabajo perseverante origina constancia, seriedad, paciencia.

[...]

Cuando pasé por Milán subí al techo de la catedral, ese templo soberanamente hermoso. Toda la iglesia está construida de mármol blanco deslumbrante; hasta en el techo levántanse innumerables torrecitas de mármol y los nichos de las torres también están llenas de estatuas marmóreas de santos a cual más hermosas. Mientras duraba la construcción dijo alguien al escultor, que estaba trabajando con gran celo:

-Pero, ¡tanto trabajo! ¡Desde abajo nadie verá las estatuas! ¿Para qué entonces tanta fatiga?

-Desde abajo, nadie –contestó el artista-, pero lo ve Dios.

Dios ve mi trabajo y esto me basta. ¿Ves ya cuánta alma y vida puede haber en el trabajo que se hace de esta manera?

El deber cumplido con todas las veras del alma educa tu carácter; en cambio el trabajo hecho de mala gana y superficialmente lo deteriora.

El trabajo sin entusiasmo, sin alma, refunfuñando, es peor que la completa inactividad, pues te engaña haciéndote creer que trabajas mucho.

De la misma materia en que el artista esculpe una estatua maravillosa, el chapucero no sabe sino moldear una caricatura. De la misma manera podemos ser héroes del trabajo y, mediante él, pulir nuestro carácter, mientras que otros son sus esclavos y gimen con cara entristecida bajo su yugo.

El hombre nació para el trabajo, y ya que no hay más remedio que trabajar, por lo menos trabajaré de buena gana. Echaré de ver en seguida que así me resulta fácil el trabajo.

Tihamer Toth. El joven de carácter. Atenas.

1 comentario:

fabiola dijo...

...........................XP...................
muerte por accidente laboral..... encefalograma plano....... Buen registro, ecce.

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