miércoles, 27 de septiembre de 2006

Efímeros monentos sublimes.

Trabajar a la intemperie tiene sus pegas, pero tambien sus recompensas. En una oficina nadie mira al techo esperando que éste cambie su aspecto. En los despachos no hay momentos como éste.
Efimeros momentos sublimes que te hacen más llevadera la dura jornada. No suelen durar mucho, pero cuando aparecen ahí estoy yo para ser testigo de ellos. Para dejarme seducir por la natural belleza que traen consigo.
En estos escasos momentos respiro hondo y casi me dan ganas de creer que existe Dios. Pero en ese momento llega el jefe gritando órdenes a diestro y siniestro y se me corta el rollito guapo que me había producido esa bella estampa. Entonces me viene a la mente ese cartel que he visto tantas veces en tantos lugares:
"Hoy puede ser un día maravilloso; pero seguro que viene alguien y lo jode"

1 comentario:

Mirandeses dijo...

Nos encanta tu foto

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