martes, 3 de octubre de 2006

Otra victima del progreso.

Hoy es un día triste. Esta mañana se coló un perrito abandonado por la obra. Estaba en los huesos, sucio, lleno de arañazos y pulgas. Pero tenía un algo en la mirada que te hacía cogerle afecto a la primera; meneaba el rabo de alegría cuando lo llamabas y se acercaba solícito para recibir unas caricias en la cabeza.
Estuvo dando vueltas de acá para allá, con unos y con otros toda la mañana. Hacia la hora del bocadillo ví a dos obreros que ya estaban con el bocata en la boca. El perrito los rondaba de cerca. Entonces les pedí un poco de pan para echarselo al perro, pero éste lo olfateó y pasó de largo. Tras lo cual me marché al bar, como de costumbre, para tomar un café.
Cual fue mi sorpresa cuando, al regresar a la obra, me llaman los dos obreros que estaban comiendose el bocadillo y me dicen:
-¡Mira, mira el perro, allí...!
Y, bueno..., ésto fue lo que ví


Duro, ¿verdad?.
Llegó el camión del hormigon, el perro se cruzó, el conductor no le vió y...

Esto tampoco se ve en los despachos.
Siento mucho la dureza de la imagen, pero la vida es así de hija de puta.

3 comentarios:

Jesús dijo...

Te has pasado con la foto amigo.

Igualmente buena lectura.

Un saludo.

Familia Hidalgo dijo...

Todos tenemos derecho a la vida, esperemos que este pobre animalito este en una nueva y mejor vida.saludo los Hidalgos.

Cerillo dijo...

Me dejaste frito

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