domingo, 12 de noviembre de 2006

Té con hierba buena.

-La elegancia se va perdiendo -dijo Melquíades a Mórtimer-, la frescura también, y también la originalidad y la inventiva. Los recursos, querido Mórtimer, se agotan. Es entonces cuando hechamos mano de las frases ajenas y de los poemas clásicos de autores célebres.
-El copy-paste está a la orden del día, y cada vez se devana uno menos los sesos y cada vez nos volvemos más gilipollas. -agregó Mórtimer mientras atacaba la pipa que sostenía en los labios- El poder de alineación es tal que casi es imposible no sucumbir a su influjo.
-Pobres almas débiles y mortales, pobrecitos de aquellos que no han descifrado aun el enigma que arrojó al mundo el oráculo de Delfos -dijo Melquíades en tono profético.
-Pobrecitos aquellos que andan lamiendo culos a cambio de un futuro incierto, y pobrecitos aquellos que se arrastran como perros a las faldas de sus amos -añadió Mórtimer en su propio tono.
-La esclavitud está a la orden del día, Mórtimer, y tu bien lo sabes. Todos andan con ella a la espalda, muchos sin ni siquiera saberlo y muchos otros, que son conscientes de ello, aceptándolo sin reparos ni remilgos, por creer que obtienen un beneficio más valioso a cambio.
-Nada más lejos de la realidad - intervino Mórtimer-, porque la mayoría solo obtienen la insatisfacción en sus más diversos y variados aspectos, ya que, en el fondo, saben que no son los creadores originales de las artes que muestran como propias.
-Por eso andan tantos con la mosca detrás de la oreja, pendientes a todo lo que no hay que prestar atención si se quiere uno a sí mismo un poco - aclaró Melquíades elevando el dedo tras la oreja.
-Es la primera lección Melquíades -dijo Mórtimer mirando a los ojos al hombre que amaba por haberle abierto los ojos cuando menos veía, cuando estuvo a punto de perder la visión necesaria para poder seguir un rumbo diferente, diametralmente opuesto al que tenía, que no era otro que derivar hacia la mierda.
-Pero todo esto a mí qué debería de importarme. ¿Por qué tengo yo, que estoy por encima de todas éstas historias, que malgastar ni uno sólo de los minutos de mi finita vida en lo que sean los demás o quieran ser, en los retrasos que tienen, en desvelar sus defectos? -dijo Melquíades mientras hacía aspavientos perentorios.
-Que cada uno salve su propio culo. Que cada cual cargue consigo mismo. Que cada uno lave la mierda de su conciencia como pueda. Esa ha de ser la consigna -dijo Mórtimer a la vez que levantaba el puño en alto, como el mejor de los sindicalistas que asisten a una manifestación reclamando derechos universales.
-No veo otra salida Mórtimer, porque, por más que las cosas se digan, cada uno va a seguir con sus rutinas, con los vicios de siempre, con los engaños de todas las vidas anteriores a la suya. A los humanos sólo les espera una larga y amarga existencia hasta que lleguen la ruina total que acabe con todo para siempre.
-Hombre Melquíades, hacía mucho que no te veía tan pesimista. Venga que te invito a otro té con hierba buena.
-Sí, vamos a tomar otro té, a ver si en el transcurso hasta que nos los bebamos conseguimos enderezar ésta conversación y hacer que llegue a algo mejor y más esperanzador.

Ambos hombres, entonces, se rieron sanamente y prendieron fuego a la hierba buena que esperaba, por segunda vez, en la pipa.

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails