jueves, 21 de diciembre de 2006

Meditando nuestra muerte.

Meditando nuestra muerte
podremos ser vida hoy
para poder mañana volver a ser muerte.
Pero antes hemos de vivir intensamente muchos momentos,
enamorarnos del brillo de unos ojos que sean el reflejo de los nuestros,
de una voz que nos susurre verdades al oído en la oscuridad de la cabeza,
del furtivo secreto que una idea dejara sobre el satén de nuestros sesos solitarios.

Meditando nuestra muerte
damos alas a la vida
atención a los momentos presentes
valor a los pequeños momentos
y amor a todos los seres.

Que ésta navidad sea para todos vosotros muy esclarecedora y que os traiga mucha luz, para que veáis claro vuestro camino y no murais perdidos entre paradigmas erráticos, escuálidos o paraplégicos.

2 comentarios:

Rafa MJ dijo...

Una recomendación para tod@s aquell@s que quieran dar alas a la vida pensando en su muerte: In ictu oculi, de Valdés Leal. Creo que es una de las imágenes que más me hace pensar sobre el inevitable fin y aprovechar el momento. Pero no es un optimista "carpe diem, baby", no. Es más bien un: date prisa porque cuando menos te lo esperes... ZAS!! Da igual qué o quién seas.

In ictu oculi, algo así como "en un abrir y cerrar de ojos".

ecce homo dijo...

Como decía Mike Hammer:
"Tomaré nota".
Feliz año.

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