domingo, 11 de febrero de 2007

Autonomía.

Recurre sólo a tí en la aflicción,
tras el húmedo gesto que anuncia el llanto.
Serénate en tu regazo,
busca la tranquilidad del lactante
cuando está mamando de la madre.
Ecuentra la paz del que ha luchado contra sí mismo
una y mil veces y al final ha vencido.
Ve por el camino del medio,
aléjate de los extremos,
y no se te ocurra mirar atrás...
...o serás convertido en estatua de sal.

1 comentario:

3vairado dijo...

Para ser autonomo hay que ser fuerte.
La autonomia no puede conduzirnos a la soledad y esta al deseo de la "muerte del mundo"

Su poema me recuerda un outro de Ricardo Reis (heterónimo de Fernando Pessoa)

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