viernes, 18 de mayo de 2007

Apuntes constructivos.


He llegado a la conclusión de que los verdaderos profesionales son los únicos que no tienen miedo a decir "no" cuando hay que decirlo porque las circunstancias así lo aconsejen, aunque corra peligro su puesto de trabajo por que la negación contraríe el despótico mandato que nos halla dado cualquier pirado con mando o poder.
Los que no dominan a la perfección su profesión, o sea, la medianía, los mediocres, los negados, contrarrestan esa falta de rendimiento, control y buen hacer realizando otras tareas adicionales. Para afianzar su permanencia en la empresa, dicen que sí a todo sin cuestionar nada, bajándose los pantalones, arrastrándose si es preciso. Normalmente tienden a rebajarse más, si cabe, haciendo tareas que no son de su oficio, e incluso propias de categorías inferiores a la suya. Todos éstos individuos sufren de peloteísmo y chivatismo en todos los grados, géneros, formas y colores. Son las serpientes, hienas y buitres de la sociedad. Son la degradación de los gremios, los anti-profesionales. Son los que ponen el sentido peyorativo a los oficios.
El verdadero profesional no tiene miedo a que lo despidan por negarse a realizar maniobras de dudosa resolución, maniobras que ponen en peligro no ya la integridad de la máquina sino la de las personas que trabajan alrededor.
El buen profesional ha de saber ofrecer alternativas más seguras y eficaces. No cuesta nada parar y pensar un poco en lo que se está haciendo. No cuesta más hacerlo bien que hacerlo regular tirando a mal.
Todos quieren rapidez, seguridad y calidad. Pero son muy pocos los dispuestos a pagar por ello un precio razonable.
Aunque también es cierto que son pocos los que verdaderamente pueden ofrecer éste servicio y son menos aún las empresas que lo solicitan. Porque a las empresas les vale cualquiera, y si no les vales te despiden y viene otro. Y así se van terminando las obras.


1 comentario:

3vairado dijo...

Uma análise muito aguda e oportuna.

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