lunes, 3 de septiembre de 2007

De vuelta.

Ya se me acabaron las vacaciones. Mañana a madrugar y a cumplir con la tarea.
Quiero ser optimista, positivo y todo eso. Quiero levantarme con alegría y ganas de comenzar la nueva jornada.


Se supone que el periodo vacacional es para descansar y que la vuelta al trabajo nos cojerá con renovadas fuerzas para nuestros cometidos. Pero no es así. La realidad es que comienzas a acostumbrarte a la buena vida y, de pronto, un día todo se acaba.


Tienes que levantarte antes que el Sol, soportar el tráfico, y verle la cara a los que por tu propia voluntad no quisieras vérselas jamás.


Ya no estás en un hotel, no te lo dan todo hecho, nadie te barre, ni te quita el polvo, ni te hace la cama. Ya nadie te prepara un bufete cada día para desayunar comer y cenar, ni te hacen un café maravilloso cuando tú quieras.


Ya pasaron los días en que holgazaneábamos en las tumbonas de la playa, se acabaron los camicaces descensos por los toboganes de la piscina del hotel, el minigolf y el padel, las actuaciones por la noche en la terraza...


Ya sólo queda el rico recuerdo y algunas instantaneas digitales de nuestro paso por allí, por Almuñecar, quiero decir, y la rutina diaria, mi querida rutina que ya empezaba a echar de menos.

3 comentarios:

3vairado dijo...

Acabara-se as férias?
O que é bom acaba depressa.
Bom regresso ao trabalho.

Rafa dijo...

Pues mira tú, como algunos no tenemos vacaciones, no tenemos tampoco el problema de la vuelta al trabajo... Al principio te costará, como todos los años, cuando veas que la marca del morenito se va difuminando y cada vez se nota menos... Pero antes de que te des cuenta se te llena la calle de lucecitas, música, Reyes Magos y los niños como locos por que llega la Navidad.

La vida continúa, y menos mal que lo hace!

Rafa MJ dijo...

Por cierto, ahora que miro las fotos con más detenimiento, no me extraña que te cueste volver a subir a la grúa. Qué sitio tan chulo, no?

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