sábado, 10 de mayo de 2008

Santos.


Todos vuestros santos son desgraciados; llevan el sufrimiento profundamente grabado en el rostro y la mirada. Como son desgraciados, están en contra de cualquier tipo de placer. Condenan cualquier placer como hedonismo; condenan como pecado toda posibilidad de placer. Puesto que son desgraciados, les gustaría que todo el mundo lo fuese. De hecho, solo se les puede considerar santos en un mundo desgraciado. En un mundo feliz tendrían que ser hospitalizados y recibir tratamiento mental. Son patológicos.
He conocido a muchos santos y he estudiado la vida de vuestros santos del pasado. Noventa y nueve de cada cien eran simples anormales: neuróticos e incluso psicópatas; pero eran respetados, y no olvides que lo eran por su sufrimiento. Cuantos más sufrimientos padecían, más respetados eran. Ha habido santos que solían flagelarse cada mañana, y la gente se congregaba para presenciar tamaña austeridad, ascetismo y penitencia; y el más grande era aquel que tuviese el cuerpo cubierto de llagas. ¡Y esos eran considerados santos!.
Ha habido santos que se han destruido los ojos por considerarlos responsables de que uno descubra la belleza, que es la antesala de la lujuria. Y eran respetados porque se habían destruido los ojos. Dios les había dado los ojos para contemplar la belleza de la existencia; pero ellos se quedaron ciegos por propia voluntad.
Ha habido santos que se cortaron los genitales. Y fueron muy respetados, tremendamente respetados, por la sencilla razón de que habían sido auto destructivos; violentos consigo mismos. Esa gente estaba enferma psicológicamente.

(Del libro "El abc de la iluminación". De Osho)

Este tío me encanta. Os recomiendo su lectura encarecidamente. Vuestro espíritu os lo agradecerá.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La Verdad me parece un estúpido, pero si esto es el precio de la libertad que siga escribiendo nomás.-

ecce hommo dijo...

Fe, duda, confianza y verdad.

La fe es egoísta, por eso es fanática. La fe es prestada, por eso es fea. La fe es una esclavitud porque te la han impuesto a través de sutiles estrategias. No es confianza. La confianza es un fenómeno totalmente diferente, con una sabor diferente. No es tu propio crecimiento que te lleva a la confianza; es tu propia experiencia, es tu propio conocer. La fe sucede a través del condicionamiento y la confianza sucede a través del descondicionamiento. Debes abandonar la fe antes de poder alcanzar la confianza.

El camino hacia la confianza es la duda, y la duda es hasta el final mismo. ¡Sigue hasta el final! No reprimas tu duda en ningún punto, de otro modo te perderás la confianza. La confianza surge de la duda, no reprimiéndola sino experimentando la duda hasta su extremo último.

Cuando sigues dudando y dudando y dudando, llega el momento en que todas las creencias son destruidas por las dudas, toda fe se evapora al calor de la duda, y todo lo que queda es tu ser. Ahora no hay nada de lo que dudar, la duda muere, se suicida, porque no existe nada que la mantenga andando, nada que la alimente ya más.

La duda es una espada: corta todas las creencias, pero es un camino peligroso. Es inevitable que el camino a la verdad sea peligroso porque la verdad es la última cima. Cuanto más alto avanzas hacia el Everest, más peligroso es el territorio en el que entras. Un solo paso en falso y perderás el camino para siempre.

La verdad libera, pero para alcanzar la verdad, en tu escalada hacia las alturas, tienes que atravesar un pasaje muy estrecho. Por eso millones de personas deciden vivir en sus valles oscuros y creen que “el Everest existe y está bañado por el sol y hay una tremenda belleza, porque Jesús ha llegado allí, Buda ha llegado allí. Podemos creerles a ellos. ¿Qué necesidad hay de ir allí? Podemos vivir confortablemente en nuestros valles oscuros. No es necesario que corramos ningún riesgo.”

Pero sin riesgo no hay verdad, sin riesgo no hay vida. Tienes que aprender a arriesgar, tienes que ser un apostador.

Si dudas y sigues dudando, llega un momento en el que todo en lo que creíste alguna vez desaparece, se evapora. Es casi un estado de locura. En cualquier momento puedes caerte en el abismo que te rodea. Si te caes, es un estado de depresión. Si te mantienes alerta y consciente, si observas con cautela, entonces es un nuevo comienzo.

La confianza es el último comienzo, la última apertura: te ayuda a que conozcas la verdad por ti mismo. Y la verdad libera sólo cuando es tuya; la verdad de otra persona no puede liberar a nadie. Crea esclavitud y nada más.

El gran desafío. Osho.

3vairado dijo...

tengo la inpresion que teresa de Avila decia que "un santo triste es un triste santo".

En que confia la confianza?
la duda no puede ser radical porque se funda en la creencia de que es possible dudar y, peor, que debe dudar.
es como un juego: imagino que dudo a ver lo que pasa, pero mientras tanto sigo comiendo, andando, esperando que mañana pase el coche de línea...

Rafa MJ dijo...

¡Anda qué gracia! El primer comentario lo ha escrito un inquisidor. Pensaba que de eso ya no quedaba pero es que en internet se encuentra de todo ;o)

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