Migración

Eumelvi blog se cambia a Wordpress, debido a la nueva política de privacidad de Google. Podeis seguir informandoos aquí: http://eumelvies.wordpress.com/ Perdón por las molestias. Gracias.

martes, 19 de enero de 2010

Carta a un alumno de Bachillerato o por qué no debemos leer el Quijote.

(esto es un extracto. lee el articulo entero en: http://deseducativos.com/2009/12/02/carta-a-un-alumno-de-bachillerato-o-por-que-no-debemos-leer-el-quijote/).

Durante tu larga carrera de estudiante, te has encontrado con tipos como yo que han tratado de responder a la pregunta contraria: ¿por qué debemos leer el Quijote?; y no sólo el Quijote, sino cualquier libro, artículo, fragmento o “textículo” que te han puesto delante de tus narices como una condena. En esas ocasiones, es obvio, se trataba de que leyeras; el qué era lo de menos, pues, por si no lo sabes, desde hace unos años la lectura se ha convertido en un tema recurrente de lo políticamente correcto. Tu instituto está repleto de carteles que te animan a leer, de planes de fomento de la lectura, de horas de clase y de tutoría dedicadas a magnificar sus virtudes, a lavarte el cerebro con aquello de que un libro es un amigo. A veces pienso que si tuviera tu edad no me lo pensaría dos veces: rociaría la biblioteca del centro con gasolina y me encendería tranquilamente un pitillo. Porque una cosa está clara: las aficiones impuestas dejan de ser divertidas, y, si te venden algo como divertido y después resulta que no lo es, ¿cómo esperan que reacciones? Todo el mundo se esmera en que comprendas, en que acates una serie de presupuestos que no estás dispuesto a comprender o a acatar. Y así, poco a poco, tus profesores han terminado considerando un fracaso lo que no es más que un error de planteamiento. No, leer no es divertido. No, leer no es beneficioso para los intereses que lentamente han ido creando en ti. Leer es difícil. Leer cuesta trabajo. Y la mayoría de las veces no es nada gratificante. En ciertas ocasiones es doloroso. Hay momentos en que las palabras impresas parecen clavarse como cuchillos en las pupilas y en el corazón. Pero ellos insisten con la misma cantinela. Lentamente, para que la realidad se adapte a sus pifias, han ido desterrando de tus aulas los libros más peligrosos, aquellos que te pueden quitar el velo de la mirada, y los han sustituido por otros mucho más inocuos, placebos que te sugieren, como los personajes de la Segunda Parte del Quijote, que la imaginación no cabe en este mundo, que la literatura no es más que una colección de consignas a la moda.

Los libros que hoy día te mandan leer en el instituto también están llenos de ruido, anegados por la algarabía de drogas, bulimia, padres separados, garitos que nunca cierran. Las autoridades educativas públicas -las que me pagan el sueldo- y las editoriales que se dedican al negocio de la enseñanza saben lo que se hacen. En realidad es una estrategia que trata de protegerte del silencio. Conocen bien a qué silenciosos territorios conduce la lectura, el mal que ésta te puede causar si te dejas tentar por sus ignotas geografías, por sus heroínas de larga cabellera, por sus argumentos políticamente incorrectos. Ellos buscan tu sociabilización. Por eso llenan el mercado de toda esa ruidosa literatura sociabilizante. Desean convencerte de que leer es divertido, de que ha de serlo por narices. Y, para ello, te ofrecen el burdo realismo de un mundo de paradigma y simulacro adolescente. Creen que esto es lo único que te puede enganchar. Aunque fingen ser los guardianes del canon literario, al final siempre terminan justificando su trabajo de sepultureros con las excusas de siempre. El canon está repleto de libros complicados, aducen, obras que ningún alumno entiende, que están anticuadas.

No obstante el canon les importa poco. No son guardianes de ningún canon. En realidad sólo se preocupan por ti. Saben que el Quijote, como tantos otros que ya han ido desapareciendo de tu instituto, es un libro peligroso que muestra esos dos tipos de horror que suscita toda auténtica lectura. Y jamás estarán dispuestos a revelarte el secreto que yo te estoy descubriendo ahora. No, no desean que sepas que leer te hará conocer el pánico de sentirte fuera del mundo, de ir a contracorriente. Pero, sobre todo, por nada del mundo querrían que alguna vez te situases frente a esa sospecha que trasciende tu pequeño mundo de relaciones sociales más o menos afortunadas, que abarca todo aquello que eres capaz de percibir, que te desarma, que te hiere, que termina aniquilándote inevitablemente cuando tienes una obra como el Quijote entre las manos.

La sospecha de que todo es una gigantesca, inabarcable mentira que nunca podrás desbaratar, porque tu desobediencia siempre formará parte de ella.

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails