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miércoles, 24 de febrero de 2010

¿Quién Eres?


Llega un momento en la evolución de toda alma en que la preocupación principal ya no es la supervivencia o el cuerpo físico, sino el desarrollo del espíritu; ya no el logro del éxito mundano, sino la realización del Yo.
En cierto sentido, se trata de un momento muy peligroso, particularmente al principio, puesto que la entidad que se aloja en el cuerpo ahora sabe que es justamente eso: un ser en un cuerpo; no un ser corpóreo.
En esta etapa, antes de que la entidad en desarrollo madure este punto de vista, a menudo se produce un sentimiento de absoluta despreocupación respecto a los asuntos del cuerpo. Tan entusiasmada está el alma con el ser por fin ¡descubierto!.
La mente abandona el cuerpo, y todos los asuntos del cuerpo. Todos son ignorados. Se abandonan las relaciones. Las familias desaparecen. Los trabajos pasan a segundo plano. Las facturas se quedan por pagar. El propio cuerpo se deja sin alimentar durante largos períodos. Todo el centro de atención de la entidad se desplaza al alma, y a los asuntos del alma.
Esto puede conducir a una importante crisis personal en la vida cotidiana del ser, aunque la mente no perciba ningún trauma. Vive suspendido en la felicidad. Los demás te dicen que has perdido el juicio; y en un sentido es cierto.
El descubrimiento de la verdad de que la vida no tiene nada que ver con el cuerpo puede crear un desequilibrio hacia el otro extremo. Mientras que antes la entidad actuaba como si el cuerpo fuera todo lo que hay, ahora actúa como si el cuerpo no importara en absoluto. Esto, por supuesto, no es cierto; cosa que la entidad pronto recordará (a veces dolorosamente).
Sois seres constituidos por tres partes: cuerpo, mente y espíritu. Siempre seréis seres constituidos por tres partes, y no únicamente mientras viváis en la Tierra.
Hay quienes plantean la hipótesis de que, al morir, el cuerpo y la mente se abandonan. Pero el cuerpo y la mente no se abandonan. El cuerpo cambia de forma, dejando atrás su parte más densa, pero siempre conservando su envoltura exterior. La mente (que no hay que confundir con el cerebro) también va con uno, uniéndose con el espíritu y el cuerpo en la misma masa de energía, de tres dimensiones o facetas.
Si decides retornar a esta oportunidad de experimentar que se llama vida en la Tierra, tu yo divino separará de nuevo sus verdaderas dimensiones en lo que llamáis cuerpo, mente y espíritu. En realidad, la misma y única energía, pero con tres características distintas.
Cuando empiezas a habitar un nuevo cuerpo físico aquí en la Tierra, tu cuerpo etéreo (como algunos de vosotros lo habéis llamado) reduce sus vibraciones, que pasan de ser tan rápidas que ni siquiera se le puede ver, a una velocidad adecuada para producir la masa y la materia. Esta materia real es creación del pensamiento puro: la obra de tu mente, el aspecto mental más elevado de tu ser constituido de tres partes.
Esta materia es la coagulación de un millón de billones de trillones de diferentes unidades de energía en una enorme masa, controlable por la mente... ¡Realmente tenéis una mente superior!
Cuando todas esas minúsculas unidades han expandido su energía, son descartadas por el cuerpo, mientras que la mente crea otras nuevas. Esto lo crea la mente a partir de su pensamiento continuo acerca de Quien Eres! El cuerpo etéreo "atrapa" el pensamiento, por así decirlo, y reduce la vibración de más unidades de energía (en cierto sentido, las cristaliza), las cuales se convierten en materia; la nueva materia que te constituye. De este modo, cada célula de tu cuerpo cambia cada varios años. En un sentido totalmente literal, no eres la misma persona que eras hace cinco años.
Si piensas pensamientos de malestar o enfermedad (o continuo enfado, odio y negatividad), tu cuerpo traducirá dichos pensamientos a una forma física. La gente verá esta forma negativa y enfermiza, y dirá: ¿Qué pasa?. No sabrá cuan acertada es.
El alma contempla la representación de todo este drama, año tras año, mes tras mes, día tras día, momento a momento, y siempre se halla en posesión de la Verdad sobre ti. Nunca olvida el proyecto; el plan original; la primera idea; el pensamiento creador. Su tarea consiste en hacer que recuerdes, que rememores una vez más Quién Eres, y luego decidas Quién Quieres Ser ahora.
Así, el ciclo de creación y experiencia, imaginación y realización, conocimiento y evolución hacia lo desconocido, continúa, ahora y para siempre jamás.

del libro: conversaciones con dios, de walsch neale.

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