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lunes, 26 de abril de 2010

Pasate al software libre.


 Policías armados con pendrives, puertas traseras ocultas en las computadoras que modifican aplicaciones, espías al acecho de informaciones diversas, un dispositivo que hace negocios con la venta de libros pero que también los borra, esposas digitales que impiden libertades de los ciudadanos. Cada una de estas escenas podría integrar una película de ciencia ficción, pero son parte de la realidad cotidiana de todos los usuarios de computadoras. Frente a este panorama se planta Richard Stallman, el padre del software libre, y advierte: "El software privativo es un yugo".

Stallman es un físico graduado en Harvard, con un posgrado en el Massachusets Institute of Technology (MIT). Ha dedicado los últimos 25 años de su vida a difundir principios éticos de libertad en relación al uso de software y las nuevas tecnologías, y ha construido piezas esenciales de este tipo de software. Es uno de los creadores y el mayor impulsor del sistema operativo GNU/Linux (ver aparte), y es fundamentalmente su mentor, una especie de cruzado que brinda conferencias en todo el mundo bramando por la libertad ante las múltiples restricciones en las que se basan los sistemas privativos como los comercializados por Microsoft, Apple y otras corporaciones de la informática.
Pero su cruzada no es técnica, es filosófica. Stallman considera que en las sociedades actuales la utilización del software privativo impide que los usuarios tengan control sobre sus computadoras, y eso desemboca directamente en perder el control sobre sus vidas.
Seguido por millones de usuarios de computadoras, Stallman reniega de ser un gurú, aunque su forma de presentarse y cierto halo mítico sobre su figura lo convierten en un personaje muy particular. "No navego desde mi computadora, no es por una cuestión de seguridad, es una penitencia, un asunto personal que no quiero explicar", dice, sumando cierto misterio sobre su persona.
El padre del software libre estuvo en Rosario, cumplió con una agenda que incluyó al intendente Miguel Lifschitz, al rector de la UNR Darío Maiorana, notas periodísticas y una conferencia en la Facultad de Ingeniería en la que colmó el auditorio principal. En cada una de esas "estaciones" Stallman instó a sus interlocutores a sumarse al software libre y advirtió sobre los peligros de continuar utilizando sistemas privativos, tal cual lo hizo en una conferencia que brindó a principios de este mes en la Cámara de Diputados de la Nación, durante la cual legisladores nacionales presentaron un proyecto en el que piden al gobierno nacional que las computadoras que se entregan a los escolares no estén provistas con software restrictivo.
Una vez más reiteró: "Que las empresas tengan especial influencia en la política significa que la democracia está enferma. El propósito de la democracia es asegurarse que los ricos no tengan una influencia proporcional a su riqueza. Y si tienen más influencia que tú o que yo, eso significa que la democracia está fallando. Las leyes que obtienen de esta forma no tienen autoridad moral, sino la capacidad de hacer daño".

"Té quiero más"
Stallman habla castellano casi sin dificultad. No le gusta equivocarse, y pide colaboración cuando sospecha que comete un error. De contextura mediana, pelo largo y barba, puede pasar como un hippie de aquellos.
"¿Le sirvo más té?", le preguntó tímidamente una joven antes de que los periodistas se lanzaran al ruedo durante la conferencia de prensa que dio en la Sede de Gobierno de la UNR.
"Oh, sí, el té. Pero, ¿sabes qué? El té debe hacerse con el agua en ebullición. Debe tirarse el agua sobre el saquito y una vez que esté hecho se le agrega la leche", explicó, con su ya clásico tono pedagógico.
"Sí, té quiero más (risas); Eso, te quiero más", bromeó, luego.
A Stallman le gusta jugar con las palabras, sabe de su valor. Por eso sus conferencias, lejos de ser técnicas, apuntan a la filosofía que sustenta el uso del software libre. Y por ahí empezó la charla.
—Usted siempre dice que el tema del software libre no es solamente una cuestión técnica.
  
—¿Qué son las funciones malévolas?
 
—¿Una empresa o un gobierno es más segura si usa Windows?
 
—No, si usa Windows es insegura. Desde hace tiempo Windows se conoce por su mala seguridad, son hechos empíricos, se ven. Porque podemos especular, Windows tiene puertas traseras que Microsoft puede usar, que la policía puede usar, que las agencias de espionaje pueden usar. Si se consigue una copia del programa cualquiera puede ingresar. Ahora se pueden conseguir copias. El programa se llama coffee y escribe pendrives con los cuales uno los puede insertar en la máquina y tomar el control. Y hoy en día las copias se filtran por la red, entonces quienes no tienen ninguna autorización sí pueden conseguir copias y sí pueden tomar control de computadoras con Windows. Y una organización política que no está de acuerdo con el Estado tiene que considerar la posibilidad de ser atacado por sus computadoras, porque la policía suele sabotear protestas, suele vigilar con cualquier manera disponible legal o ilegal para poder sabotear la oposición. Las agencias públicas también deben dejar de usar programas privativos porque no deben ser vulnerables a los espías de otros Estados "armados" con pendrives.
 
Cocineros del mundo, ¡uníos!
   El padre del software libre compara a los usuarios con cocineros, y a los programas con las recetas de cocina. Desde allí argumenta la libertad de manejar la investigación, copiado y distribución de los programas. 

—¿El concepto de software libre va más allá del software?
   
—¿Cuál es la relación entre las corporaciones que imponen programas restrictivos, las leyes y los sistemas políticos?
  
—¿Qué implica que países de la región como Ecuador y Venezuela hayan tomado el software libre como política de Estado mientras que otros, como Argentina, no lo han hecho?
  
—Implica una voluntad política de no someterse a las empresas. Es el deber de todo Estado no vender el país a las empresas, eso es mantener la democracia. El software libre es un ejemplo de la democracia, porque se desarrolla bajo el control de los usuarios. Pero un programa privativo se desarrolla bajo la dictadura de su desarrollador, y por lo tanto funciona como un instrumento de su poder. Entonces fomentar el software libre y liderar la sociedad fuera del software privativo es una parte de la gran misión amplia del Estado, que es mantener la libertad y el bienestar de la población en todos los aspectos de la vida.—En muchos países la democracia está muy enferma. Las empresas mandan a través de los oficiales elegidos. En mi país, por ejemplo, las leyes se venden y se compran. Entonces, no es realmente democracia es una corporocracia, y esa es una forma de gobierno no legítimo, no debe existir, no tiene poder legítimo de mandar a nadie. En muchos países han comprado leyes hasta prohibir, censurar, algunos programas libres. Por ejemplo, si un programa libre es capaz de romper unas esposas digitales en EEUU y en Europa existe la censura. Hoy en día Argentina considera firmar un tratado de cibercrímenes europeo, y este tratado exige censurar estos programas libres y otras cosas más. Ese tratado no debe ser firmado, sería una traición al pueblo.—Absolutamente, el software es un ejemplo de una obra de uso práctico en la vida. Y pienso que todas las obras de uso práctico para hacer trabajos en la vida deben ser libres. Es decir, esto no se aplica a las obras de opinión, de testimonio, de arte porque contribuyen de otra manera a la sociedad, pero hay obras de uso práctico, el software, las recetas, las obras educativas, las fuentes de caracteres para el texto, entre otras, que deben ser libres. En este punto es que los programas y las rectas están en las mismas categorías. Porque los cocineros suelen vivir con las mismas cuatro libertades en su uso de las recetas. Suelen cocinar libremente una receta, suelen estudiarla y cambiarla; si quieren, pueden usar la receta tal cual o cambiarla, y suelen redistribuir copias. Imaginen que algún día el Estado dice a todos los cocineros: "Desde hoy si cambias o copias una receta te llamaremos pirata y te pondremos en prisión". Imaginen el enojo. Con el mismo enojo lancé el movimiento del software libre.—Cuando una empresa tiene poder sobre alguien, suele ejercerlo para ganar más poder. Entonces, ya teniendo el poder de decidir qué puede o no hacer el programa, toma esta decisión para imponer más poder al usuario. Por ejemplo, hay funcionalidades de vigilancia, de restringir al usuario en el uso de sus archivos en su propia máquina, y hay puertas traseras. Por ejemplo, Microsoft Windows tiene los tres. Los productos recientes de Apple tienen funcionalidades de restringir al usuario, es decir, esposas digitales y tienen puertas traseras. Apple puede imponer cambios de software igual que Microsoft en Windows, y también Apple ha tomado el poder de decidir qué aplicaciones puede instalar el usuario, algo que Microsoft no ha hecho con Windows. Entonces, Apple hoy en día es el pionero de atacar las libertades del usuario. El Kindle de Amazon prohíbe regalar un libro, prestarlo, vender el libro que compraste y también tiene una puerta trasera para borrar libros, es un producto orwelliano. En 2009, Amazon demostró la naturaleza orwelliana de este producto cuando borró en forma remota muchas copias de un libro que los usuarios le habían comprado. El libro que borró fue 1984, de George Orwell. La realidad es más extraña que la ficción. Un escritor no se atrevería a escribir esto como ficción, pero es la verdad. Entonces, no se debe confiar en un programa privativo. El software libre es una defensa contra el malévolo porque los usuarios tienen el control del programa.—Es ético. El software libre es el que respeta la libertad del usuario y la solidaridad social de su comunidad. Un programa es libre si el usuario tiene las cuatro libertades esenciales. La libertad 0 es la de ejecutarlo como quieras; la 1 es la de estudiar su código fuente y cambiarlo para que el programa haga lo que quieras; la libertad 2 es la de redistribuir copias exactas a los demás cuando quieras, es la libertad de ayudar a los demás; y la libertad 3 es la de contribuir a tu comunidad, es la de distribuir copias de tus versiones cambiadas cuando quieras. Con estas cuatro libertades el sistema social del uso del programa es ético, porque respeta la libertad de los usuarios y los usuarios tienen el control del programa en forma individual y colectivamente, al mismo tiempo. Y nadie tiene poder sobre nadie. Pero si el programa no lleva estas cuatro libertades es privativo, porque priva de la libertad a sus usuarios, les impone un sistema social no ético y los somete al poder del dueño del programa. Es decir, el programa privativo es un yugo, el dueño decide primero. Entonces, con el poder que el programa le da sobre los usuarios suele mandarlos, explotarlos y abusarlos. Y los programas privativos tienen funcionales malévolas, deliberadas. 

fuente: http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2010/4/edicion_78/contenidos/noticia_5001.html


1 comentario:

Rafa MJ dijo...

¿Ando perdido o hacía ya tiempo que no hablabas sobre software libre? Un saludo y a seguir dando caña :-)

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